5 de Febrero de 2012
 
 
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6ª REUNIÓN DEL GRUPO DE TRABAJO DE LA ISO SOBRE RS

El mundo tras Directrices para la Responsabilidad Social

El Grupo de Consumidores liderado por CI presentará una posición fuerte y consensuada durante los debates que congregan a más de 400 personas de todo el mundo en Santiago de Chile

6ª REUNIÓN DEL GRUPO DE TRABAJO DE LA ISO SOBRE RS

El mundo tras Directrices para la Responsabilidad Social

El Grupo de Consumidores liderado por CI presentará una posición fuerte y consensuada durante los debates que congregan a más de 400 personas de todo el mundo en Santiago de Chile

Santiago, 1 de septiembre, 2008.- El propósito de avanzar en el desarrollo de Directrices para la Responsabilidad Social (RS) movilizó a más de 400 personas de más de 80 países para participar en la 6ª Reunión del Grupo de Trabajo sobre RS de la ISO que se inició hoy en Santiago (1-5 de septiembre 2008).

Provenientes de todo el mundo, ellas representan a una de las seis categorías dentro del Grupo de Trabajo: industria, gobierno, consumidores, trabajadores, ONG y otros sectores.

Por ello, y como una sola voz, los consumidores decidieron presentar una posición fuerte y consensuada durante los debates que congregan a más de 400 personas de más de 80 países en Santiago de Chile. Ayer, alrededor de de 30 representantes de organizaciones de consumidores desde Japón a Ucrania, pasando por Brasil y Canadá, entre otros países, se reunieron en Santiago para preparar su participación en el encuentro.

Conducido por Consumers International (CI), el grupo de consumidores es parte clave del proceso de desarrollo de esa norma lanzada oficialmente por la ISO en 2005 y que deberá quedar lista para su publicación el año 2010.

El debate

¿Qué se ha discutido a lo largo de las reuniones del Grupo de Trabajo ISO 26000? El desarrollo de una norma que no considera la calidad y precio de bienes y servicios sino la forma en que éstos han sido elaborados. Los consumidores se preocupan cada vez más de saber que las compañías que suministran los productos o servicios que compran, los han producido de manera responsable.

Tras la publicación de esta norma, las empresas que deseen mostrar a los consumidores que toman en serio su "responsabilidad social" serán capaces de informar de manera coherente su impacto en el mundo.

Los consumidores no quieren apoyar a las empresas cuya producción es perjudicial para el medio ambiente, utilizan el trabajo forzado, ocupaciones en entornos peligrosos y otras condiciones inhumanas. Estos son algunos ejemplos de los temas que, a raíz de la publicación de esta norma, podrán transparentarse.

Como dijo en la inauguración de la reunión el ministro de Economía chileno, Hugo Lavados, “el abuso de poder sobre los trabajadores, los consumidores o los recursos naturales tiene sus días contados”. A los consumidores les importa cada día más la tecnología limpia que no deteriora el medio ambiente y recursos financieros que no estén contaminados con la corrupción.

La ISO 26000 será una guía en sentido estricto, ya que no requerirá de certificación, será voluntaria -como todas las Normas ISO- y estará dirigida a los sectores tanto público como privado. Valores, principios y ética serán los nuevos criterios para valorizar productos y prestaciones.


El encuentro de Santiago

Pero aun quedan varios asuntos que consensuar colectivamente antes de pasar al próximo escenario: el Comité de Borrador.

Durante la última reunión del grupo en Viena, en noviembre pasado, se plantearon temas considerados claves y que aún están en desarrollo, como la definición de la esfera de influencia de la Responsabilidad Social (RS), las normas internacionales de comportamiento, las referencias para los gobiernos y las iniciativas sobre RS, así como la priorización en la aplicación de las prácticas de RS.

Todas esas materias deben decidirse antes que el debate avance un nuevo paso en la elaboración de la Norma ISO 26000.

Para Marcos Po, del Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor (Idec), “es importante que estos puntos claves complementen normas internacionales ya existentes”. Será fundamental, agregó, “que la RS sea incluida en toda la cadena de producción de las empresas, porque en caso contrario se puede tercerizar la falta de responsabilidad social.”

Para Stefan Larenas, presidente de la Organización Chilena de Consumidores (ODECU) “lo más interesante de esta reunión es que se definirán conceptos tales como responsabilidad social y esferas de influencia”. En ese contexto, “será importante determinar cuáles serán los mecanismos de verificación de la ISO 26000; pueden ser ciertas normas de la OIT, la Declaración de los Derechos Humanos o las Directrices de Protección del Consumidor de Naciones Unidas, por ejemplo”.

Christian Thorun, experto de Consumers International (CI), consideró que esta reunión ofrece una oportunidad significativa para destacar el deber de los gobiernos hacia temas de protección de los consumidores y la responsabilidad de todos los tipos de organizaciones, particularmente las empresas, en relación a su respectiva esfera de influencia y control.

Otro aspecto importante, según el experto, sería acordar que se pudieran comparar los informes sobre RS, de tal manera que la norma permita evaluar lo declarativo con la práctica real de Responsabilidad Social.

Lo mismo opinó el ministro de Economía chileno, Hugo Lavados, para quien esta comparación de informes puede “poner freno a la RS usada como un recurso de marketing”.

Sadie Homer, experta en normas de CI, señaló que las Directrices ISO 26000 “serán una herramienta útil que hará a la responsabilidad social un concepto sólido y fuerte, y dejará de ser un tema-nicho, evitando su mal uso”.

La experta valoró el nivel del trabajo alcanzado por las organizaciones de consumidores, “cuya influencia como grupo de interés (stakeholder) es similar a la de otros sectores, lo que implica que, en conjunto, podemos influenciar positivamente el proceso de elaboración de esta norma”.

El enfoque de múltiples partes interesadas que se utiliza en este proceso es muy diferente a la práctica habitual que siguen las normas ISO.

La ISO ha sido criticada en el pasado, por parte de los consumidores y las ONG por la dominación de la industria en sus procesos de toma de decisiones y por la subrepresentación de algunos grupos, como los consumidores y los países en desarrollo.

La experta de CI, Sadie Homer, añadió que “el incremento de la participación efectiva de los consumidores y otras partes interesadas en este grupo de trabajo, debería indicarle a la ISO y a todos los organismos internacionales de normas, que tienen que revisar sus prácticas de trabajo para involucrar a grupos de interés y producir normas creíbles e internacionalmente aceptadas”.

Por ahora hay optimismo y cinco días de intenso trabajo por delante.

 
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